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Las
universidades hubieron de hacerse con un conjunto de profesores
capaz de satisfacer las ansias de saber de un alumnado en continuo
crecimiento. En un primer momento cada universidad contaba con
un profesorado bastante reducido en su número, pero con
el tiempo el profesorado fue aumentando, según se ampliaron
y consolidaron las necesidades docentes.
Los
profesores universitarios tenían cuatro rasgos comunes,
que ayudan a establecer su perfil:
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practicaban
un respeto reverencial hacia las “auctoritates”, que
eran consideradas la fuente todo el saber; tenían un perfecto
dominio del método dialéctico; proclamaban la universalidad
del saber y del conocimiento; enseñaban desde una óptica
cristiana. |
Todos
los profesores eran eclesiásticos, pero a pesar de su estatuto
clerical muchas veces no habían recibido la ordenación
sacerdotal, sólo la tonsura. Y se incluían miembros
tanto del clero secular como del clero regular. Además, estos
últimos empezaron a adquirir un especial protagonismo desde
el siglo XII. Los dominicos mostraron, especialmente, una fuerte
inclinación cultural, relacionada con la firme creencia de
que únicamente con una sólida formación intelectual
podía capacitar para el desempeño de las importantes
tareas a las que la Orden se sentía llamada. |
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Dentro
del profesorado, el escalón superior estaba compuesto por
los catedráticos, divididos a su vez, en diversas categorías
como las cátedras de prima y las cátedras de vísperas,
determinadas por el horario en el que el correspondiente catedrático
ejercía la enseñanza. En cuanto al escalafón
inferior, estaba compuesto por los bachilleres, que, integrados
en la cátedra de su maestro, ejercían en ella labores
de carácter secundario. |
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Los
sistemas de contratación del profesorado fueron muy diversos,
y varían considerablemente de acuerdo con las distintas universidades.
En algunos casos, eran las autoridades que financiaban a la universidad
las que contrataban a los profesores: así sucedía
en Bolonia, done la municipalidad se ocupaba de dicha gestión.
En otros casos, era la comunidad universitaria la que se ocupaba
del tema, como sucedía en la universidad de París.
A partir del siglo XV, empezó a implantarse el sistema de
oposiciones, por ejemplo, en Salamanca. |
En cuanto
a los honorarios que recibían los profesores, al principio
eran directamente aportados por los estudiantes, en virtud de un
contrato que se ponía por escrito, la “collecta”.
Pero, con el paso del tiempo, en muchas universidades los maestros
se vieron galardonados con beneficios, rentas y prebendas eclesiásticas.
Este método hizo gratuita la enseñanza a los estudiantes
que no tenían recursos económicos. |
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